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Nutrición en la era digital

Por Jimena Bazal – Lic. en Nutrición
M.N. 7179

Hace 20 o 30 años, los principales medios de comunicación, eran la tv, la radio y las revistas. Si tuviéramos que caracterizar la época actual, diríamos que es la era digital, donde la mayoría de las personas tiene acceso a dispositivos tecnológicos y conexión a internet. Los niños y adolescentes son considerados “nativos digitales”, y los adultos, en el intento cotidiano por familiarizarse y apropiarse de las nuevas tecnologías, somos llamados “inmigrantes digitales”.

Sin profundizar demasiado en la tecnología y sus usos, podemos decir que esta era (también llamada era de la información), nos brinda un acceso a la información, permanente y casi interminable. Imágenes, notas, páginas web, transmisiones en vivo, posteos en 280 caracteres, tutoriales en youtube, blogs, constituyen fuentes de datos e información que recibimos cada vez que tocamos la pantalla de nuestro teléfono o tablet.

En cuanto al tema de nutrición, antes leíamos en revistas “para mujeres” dietas, supuestamente, para bajar de peso: de la luna, disociada, de las frutas y verduras, etc. Actualmente, la “dieta” o el consejo nutricional, nos llega sin ir al kiosco de revistas: basta con entrar en Google, Instagram o Facebook, para ver a famosos, periodistas, “coach nutricionales”, etc., hablando de nutrición, cómo bajar de peso y llevar una vida fitness.

Entonces, es bueno preguntarnos, ¿qué calidad de información estamos recibiendo? ¿a qué fuentes acudimos? ¿qué lugar le damos a esta información? Con esto no quiero decir que todo lo que circula en las redes sea erróneo, sino que la salud, la alimentación, es un tema que debe ser abordado de forma personalizada, y que requiere seguimiento profesional.

Un primer consejo que puedo darles, es, ante la duda o necesidad de mejorar la alimentación, el estilo de vida (aunque no necesiten bajar de peso), consulten a un profesional que responda a sus inquietudes y necesidades. La comida atraviesa toda nuestra vida, no es suficiente una fotocopia que indique alimentos permitidos y prohibidos. Tiene que dar respuesta a gustos, hábitos, necesidades, posibilidades económicas, horarios, etc.

En cuanto a las redes, algunos criterios para aprender a discernir la información que recibimos es:

Quién está dando el mensaje (ya sea consejo, dieta, plan de entrenamiento, etc.): que sea un profesional con formación académica que lo avale.

Dudar si aconseja dietas milagrosas, que hacer perder peso rápidamente: está comprobado que cuando se pierde peso rápidamente, luego se sube rápidamente, además de otras contraindicaciones.

Dudar si aconseja acerca de productos (polvos, batidos o alimentos) que hacen bajar mágicamente de peso: alimentación variada en cantidades adecuadas y actividad física son los pilares para bajar de peso y sostenerlo a lo largo del tiempo.

Dudar si “demoniza” alimentos o los declara culpables de la obesidad y otras patologías: ninguna enfermedad es causada por un solo alimento. Para muchas personas, la clave será aprender a elegir qué comer y en qué cantidad.

Preguntarse si está comprobado científicamente o no: muchas dietas o productos no tienen aval científico, esto quiere decir, no se han realizado estudios profesionales que garanticen la bondad o efectividad del mismo.

Por último, un tema sobre el que próximamente escribiré, aprender a leer e interpretar la información nutricional que -obligatoriamente, por ley- acompaña a los alimentos, nos permitirá ser consumidores conscientes e inteligentes, para elegir lo que realmente nos hace bien.

jimenabaz@gmail.com

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